El pasado 31 de octubre nos dejó el incombustible Sean Connery (1930-2020), en esta año maldito que nos ha tocado vivir, nos abandonaba también uno de los más grandes actores de la historia del cine. Su nombre era sinónimo de aventura, acción y entretenimiento puro, sin ambajes.
Al alimón, yo estaba realizando una serie de ilustraciones sobre su personaje eterno (aunque él terminó odiándolo), James Bond, el agente 007 al servicio de Su Majestad, protagonista de 26 películas oficiales y dos pastiches de lujo.
Aquí dejo las ilustraciones pertenecientes a las siete películas que el gran Sean protagonizó como 007.
Haced click en cada imagen para ampliarla.
Agente 007 contra el Dr. No (Dr. No, 1962)
Desde Rusia con amor (From Russia with love, 1963)
James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, 1964)
Operación Trueno (Thunderball, 1965)
Sólo se vive dos veces (You only live twice, 1967)
Diamantes para la eternidad (Diamonds are forever, 1971)
Nunca digas, nunca jamás (Never say never again, 1983)
Estos días de pandemia y confinamiento dan para potenciar toda la creatividad de uno... Aparte de otros dibujos, realicé una pequeña serie de ilustraciones basadas en el tétrico abecedario que creó Edward Gorey en Los pequeños macabros (The Gashlycrumb Tinies, 1963).
Mi idea surgió cuando se dio permiso de salida a las calles de los niños, con las condiciones indicadas por el Gobierno que todos sabemos. Vi una gran cantidad de niños acompañados por sus progenitores, pero observando, vi que muchos de esos pequeños, debían ser hijos únicos ya que iban solos... y que por motivos excepcionales, no podían jugar e interactuar con otros niños. Aquello me hizo recordar que tengo una gran cantidad de amigos y conocidos que tienen hijos únicos, y que para ellos en particular, estos meses de obligado confinamiento, tiene que haber sido duro... y solitario... sin poder confraternizar, más allá de las consabidas videollamadas, pero sin contacto físico... Una situación, que la verdad, me ha producido una profunda desazón.
Ahí os dejo la portada, varias ilustraciones, y un enlace para que podáis ver el libro online que las recopila todas.
Vuelvo un año más a realizar una ilustración para celebrar Halloween. Algo que ya se ha convertido en un clásico de este blog.
Este año la ilustración está dedicada a mi sobrino Miguel, aficionado a las historias de miedo y que me contó una historia muy bien narrada e hilvanada para su corta edad, y que tenía como protagonistas a un espantapájaros con cabeza de calabaza y un niño, durante una terrorífica Noche de Difuntos.
La ilustración homenajea también las revistas de terror americanas de los años 50´s con Tales from the Crypt a la cabeza... y está inspirada en la portada de la adaptación en cómic de la película Creepshow (1982), realizado originalmente por Jack Kamen.
Os dejo con la ilustración conmemorativa de la Víspera de Todos los Santos.
Aquí la cubierta original del cómic, escrito por Stephen King y dibujado por Bernie Wrightson, la portada es original de Jack Kamen, dibujante habitual de EC Comics.
Bueno, ha llegado de nuevo la noche de Halloween, Víspera de Todos los Santos.... noche de brujas y duendes, de vampiros y monstruos... Y entre todos ellos, destaca El Jinete sin Cabeza, la Leyenda de Sleepy Hollow, el clásico cuento de Washington Irving al que dedico la ilustración de este año (y que ya cabalgó por estas lides hace 5 años).
Una ilustración que viene justificada por la adaptación en historieta, que he realizado este año, de éste clásico cuento gótico y que se ha publicado en El Dragón de los Sueños. El Reino de los Cuentos, y que podéis adquirir AQUÍ.
Varias ilustraciones de superheroínas clásicas, realizadas para el cartel de la 9ª Salita del Cómic y la Ilustración de Cáceres, y reaprovechadas para promocionar individualmente la Salita en RRSS así como la Expo Superheroínas, que podréis disfrutar en la Biblioteca Pública del Cáceres del 1 al 14 de octubre.
Hoy os presento las dos últimas publicaciones en las que he colaborado, enmarcadas dentro de la Asociación exTreBeO a la que honradamente pertenezco.
Ambas fueron presentadas durante los eventos de la pasada 8ª Salita del Cómic y la Ilustración de Cáceres.
La primera se trata el número 8 del fanzine Harto!, publicación anual que reúne los mejores ilustradores y dibujantes de Extremadura y en el que colaboro con una historia de detectives al más puro estilo Noir y que lleva el título de Motivo de Asesinato, siendo ésta la primera parte y que concluirá en Harto! #9, el año que viene, protagonizada por el detective de LAPD, Alan Smithe, quién ya fue presentado en el Harto! #4 (2013) y que investiga la muerte de una estrella del rock en el Los Ángeles de los años 50´s.
La segunda es la publicación estrella de exTreBeO para éste año y lleva el sugerente título de El Dragón de los Sueños, dirigida a un público eminentemente infantil, aunque disfrutable por personas de todas las edades y realizada también por una selección de dibujantes e ilustradores extremeños igualmente envidiable, que narran las aventuras de diversos niños en un colegio en el que habita un personaje muy particular, el Dragón de los Sueños.
Aquí mi aporte lleva el título de Perdida y trata de una alumna del colegio que sueña con una niña, antepasada suya, que se pierde en el bosque y se encuentra con criaturas legendarias. Una historia protagonizada por La Niña Perdida, quien ya tuvo su primera aparición en el Harto! #7 del año pasado y que se enmarca dentro del universo Monsfragorum que, como ya sabréis, estoy construyendo con diversas historias de leyendas extremeñas.
Tras varias versiones realizadas por grandes amigos... he decidido dejar aparcado un momento el cómic sobre La Renacida (aún en producción) para realizar yo también una ilustración del personaje, enmarcándola en uno de esos paisajes mágicos que encierran la Comarca de Monfragüe (Monsfragorum en los tebeos) y particularmente la localidad de Serradilla. Se trata de la Garganta del Fraile, en La Portilla, un corte natural que separa la Sierra de la Cueva y la de Peñafalcón y por el que discurre un arroyo que arroja un salto de agua en tiempos de bonanza de lluvias y que lleva el nombre de El Fraile por la curiosa forma de una de las rocas que coronan la cascada.
Aquí tenéis la ilustración.
The Revenant in the Friar Falls
La Renacida tiene como uno de sus caracteres principales el uso del paisaje como un protagonista más. Con sus historias enmarcadas en un entorno natural como es la Comarca de Monfragüe en los inicios del siglo XVIII, llamada en este caso con su antigua acepción de Monsfragorum, puesta por los romanos y con la idea de crear un marco donde desarrollar más aventuras del personaje.
También os dejo una nueva página como avance del cómic en curso. La historia continúa.
Hoy os presento una ilustración basada en la serie de cómics Space Bitch, de mi amigo y compañero extrebeísta Andy Marra, y que se publica por entregas en el fanzine Harto!.
Hace unos días, y a colación de la estupenda ilustración de La Renacida realizada por otro ilustre amigo y compañero de tebeos, Ángel García Nieto (que podéis ver en el post anterior a éste), Andy se ofreció a realizar otra versión de mi personaje, lo que acepté encantado... indicando además que le devolvería el gesto haciendo lo mismo con los personajes de su serie de aventuras espaciales.
Aunque sus historias se enmarcan en un mundo futuro más tecnológico, tirando mucho del ciberpunk y muy deudora de Blade Runner o del Nathan Never de Bonelli, yo preferí homenajearle situándolos en un entorno más de fantasía espacial al estilo Star Wars o Valerian, con cierto deje vintage de cartel viejo, y aprovechar la coyuntura para rendir también homenaje a esos estupendos carteles de cine pintados a mano que despertaban mi imaginación y realizados por gente de la talla de Greg Hildebrand, Drew Struzan, Boris Vallejo o Richard Amsel.
Esperando que Andy acabe su versión de La Renacida (que colgaré también por aquí), os dejo con mi versión de su Space Bitch (sí, Zorra del Espacio, pero por lo visto es el nombre de la nave).
Hoy se estrena la última película protagonizada por el rey de los monos, y aprovechando tal circunstancia, toca ilustración conmemorativa y breve semblanza del personaje.
Tarzán es un personaje proveniente de la literatura, literatura popular, sí, pero literatura al fin y al cabo. Fue creado en 1912 por el escritor Edgar Rice Burroughs para la revista pulp All Story Magazine bajo el título de Tarzan of the Apes (Tarzán de los monos), y que posteriormente sería recopilado en formato novela, alcanzado una serie de veinticuatro libros dedicados por el autor al personaje.
El éxito alcanzado por Tarzán, pronto le hizo que diese el salto a otros medios como el cómic y, sobre todo, el cine, que terminaron por encumbrar definitivamente al personaje.
Tarzán y la Ciudad Perdida, por Jesús Bravo
La historia de Tarzán es la historia de John Clayton III, único hijo de una pareja de aristócratas ingleses perdidos en la selva africana a finales del siglo XIX. Después de sus muertes, el pequeño John es adoptado por una manada de simios que le llaman «Tarzán», que significa «piel blanca». Gracias a su vida en la selva, Tarzán adquirió grandes habilidades físicas, podía saltar desde los árboles, columpiarse por la lianas y era capaz de enfrentarse a cualquier animal salvaje para defender a su familia simia; asimismo, también heredó un gran nivel de habilidad mental. Solamente vuelve a contactar con seres humanos cuando ya es adulto. En este período, aprende a hablar y visita el mundo civilizado, pero lo rechaza para volver a la jungla. En historias posteriores se cuentan otras aventuras que lleva a cabo, varias veces descubriendo civilizaciones perdidas.
Tarzán es la actualización del mito del buen salvaje, así como continuador de la rica tradición literaria y mitológica del niño criado por animales, al estilo de Rómulo y Remo o el propio Mowgli, la genial creación de Ruyard Kipling para El Libro de la Selva. Obviamente, por el tiempo que fue creado, es un producto de la visión colonialista de entonces, donde el hombre blanco llega a un entorno desconocido y salvaje, lo hace suyo, y lo domina según su propio estilo moral y de vida occidental. Sin embargo, al contrario que otros personajes como The Phantom o Tintín, que establecen su visión dominante sobre las tierras agrestes, los recursos y los pueblos indígenas, Tarzán se muestra protector de la Naturaleza, en contra de la caza indiscriminada de animales, guardián de los recursos naturales y profundamente respetuoso con las tribus indígenas, siguiendo un incipiente pensamiento de corte ecologista.
En 1929, Tarzán llega a los cómics en forma de daily strip, gestionada por el United Features Syndicate y dibujada por el maestro Harold Foster, que adaptaría la primera de las novelas de Burroughs. Foster fue el responsable de la imagen actual que tenemos del hombre mono, pelo moreno corto y taparrabos, imagen potenciada posteriormente por Johnny Weissmuller en su ciclo de películas sobre el personaje para la Metro Goldwyn Mayer. Hasta entonces, Tarzán fue representado en cubiertas de libros e ilustraciones con el pelo largo sujeto con una cinta al estilo Rambo y una vestimenta de piel de leopardo que cubría parte de su torso. Las historietas de Foster, siguiendo su estilo realista, potenciaban más una acción estática, casi contemplativa, centrándose mucho en la descripción anatómica de personajes y animales así como el empleo de densos textos sacados de las propias novelas literalmente, sin apenas globos de diálogo. Algo que no fue muy del agrado de los jefes del Syndicate pero que fue ampliamente aplaudido por los lectores.
Foster dejaría Tarzán en 1937 para centrarse en su obra cumbre, el Príncipe Valiente y fue sustituido por Burne Hogarth, que continuaría la serie hasta 1950. Hogarth dotó a su Tarzán de un estilo que rayaba en el barroco más excesivo, con influencias del marienismo y el expresionismo alemán. Una abigarrada composición de la página que llevó al punto de apodarle como el Miguel Ángel del cómic. Las historietas se adecuaban a este peculiar estilo, ambientándolas en una época misteriosa e indefinida, donde Tarzán se movía entre civilizaciones perdidas y mundos oníricos en muchos casos, con especial preeminencia por vestuarios y decorados de tiempos pasados, como la Roma Antigua o el Bagdad de las Mil y una noches. Hogarth volvería a retomar a Tarzán en 1972 con Tarzan of the Apes, obra que sería posteriormente catalogada como la primera novela gráfica del noveno arte.
Russ Manning sería el tercer dibujante importante asociado al personaje (por supuesto ha habido decenas más). Dibujó las tiras diarias y las sundays de Tarzán desde 1967 hasta 1978. Manning también dejó su impronta en la serie al ser el autor que todos señalan como el que más fiel se ha mantenido al original literario. Su principal rasgo es el dinamismo que otorga a sus páginas, centrándose en Tarzán y los personajes en sí y dejando de lado las detalladas descripciones gráficas de paisajes selváticos y los decadentes decorados de las ciudades perdidas que tan excesivamente recreaba Hogarth. El Tarzán de Manning se adecua a los nuevos tiempos con una línea muy limpia, llena de escenas de acción y recreándose también en el lado más familiar del personaje, al presentarnos su relación con Jane Porter y el hijo biológico de ambos, Korak (nada que ver con el Boy de las películas de MGM).
El gran Joe Kubert es otro de los dibujantes que marcaron con su talentoso arte al rey de la selva. En 1972 propuso a DC Cómics adquirir los derechos de la serie para reiniciar la historia del hombre mono desde el principio, aunque manteniendo la numeración histórica. Kubert se hizo cargo tanto del guión, en el que adaptaba varias de las novelas de Burroughs, como del dibujo, dotando a su versión de Tarzán de un tono más fibroso y atlético, así como una composición de páginas dinámicas y acordes al formato comic-book en que se publicaban. Una etapa que se completó en veintinueve números y que supuso un hito en la historia de los cómics. Podéis ver una reseña más detallada sobre Kubert y su Tarzán en el artículo que escribí para exTreBeO hará un par de años, clickando AQUÍ.
Por supuesto, otros dibujantes e ilustradores prestaron su talento al rey de la selva en las cubiertas de las diferentes ediciones de las novelas de Burroughs que se han venido realizando, destacando el genial Frank Frazetta, Joe Jusko o Boris Vallejo, contando además con una colección española dedicada al personaje y editada por nuestro querido Josep Toutain con arte del gran José Ortiz o Alfonso Usero, entre otros.
Pero Tarzán debe gran parte de su éxito al cine. Ese prodigio de invento que ha copado nuestros sueños de aventuras imposibles y al que el rey de la selva pronto se apuntó con una primera adaptación de Tarzan of the Apes, una cinta muda estrenada en 1918, con Elmo Lincoln como Tarzán y donde aún se veía su atuendo "troglodita". Posteriormente, ya en sonoro y con su característico taparrabos, está el célebre ciclo de doce películas protagonizadas por el nadador olímpico Johnny Weissmüller para la Metro, quién dotó de carisma al personaje y lo encumbró a la fama, introduciendo variaciones con respecto al original, como Cheetah, la mona, que no existía en novelas ni cómics o Boy, el hijo adoptivo, ninguneando a Korak (en un ejemplo de censura de la época por el cual los personajes dirigidos al público infantil no podían tener hijos biológicos ya que esto implicaría que Tarzán y Jane habrían tenido relaciones sexuales). Siguieron su estela Gordon Scott o Lex Barker, entre otros, en una serie de películas de bajo presupuesto, realizadas expresamente para consumo rápido y dirigidas, como ya indiqué, a un público predominantemente infantil y juvenil, que copaba de las sesiones de cine del sábado por la mañana.
En los años 60 y 70´s Tarzán fue deambulando en una serie de títulos de muy baja calidad y realizados para aprovechar el nombre del personaje en innumerables películas que convirtieron al hombre mono en uno de los personajes más adaptados cinematográficamente, con casi ciento cincuenta títulos en su haber.
Los años 80´s supuso para Tarzán un resurgimiento desde una perspectiva más adulta, con dos películas que destacaron del resto; Tarzán, el hombre mono (John Derek, 1981), con Miles O´Keeffe como Tarzán y Bo Derek como una arrebatadora Jane Porter, en una cinta que resaltaba el aspecto más sensual de la historia del hombre mono y Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos (Hugh Hudson, 1984), largo título que nos devuelve al origen del rey de la selva en un film que supone un profundo estudio sobre la naturaleza humana y un canto a la ecología y la protección de la naturaleza, con Christopher Lambert como un enjuto e inadaptado Tarzán y una más recatada Jane Porter interpretada por Andie MacDowell.
Posteriormente en los noventa tendríamos Tarzán y la Ciudad Perdida (Carl Schenkel, 1998), que se supone continuaba la historia donde Greystoke la dejó, cambiando a Lambert por el más fotogénico Casper Van Dien, en una historia que también respeta argumentos clásicos y de aventura pura, como es la búsqueda de civilizaciones perdidas, en este caso la ciudad de Ophar, que ha sido múltiplemente referenciada en cómics y novelas y poco explotada en el cine y la versión Disney, Tarzán (Chris Buck/Kevin Lima, 1999) un film animado que retoma de nuevo el origen del personaje adecuándolo al estilo propio de la productora.
La última aproximación al personaje se realizó en 2013 con Tarzán (Reinhard Klooss) otra adaptación animada, esta vez con la tecnología más moderna de captura de movimiento y 3D, en una versión libre de la historia original que sitúa al rey de la selva en nuestra época actual y que pasó por los cines con más pena que gloria.
Hasta hoy, día en que se estrena La leyenda de Tarzán(David Yates, 2016), que devuelve al hombre mono a la gran pantalla en una superproducción con visos de convertirse en franquicia y con Alexander Skarsgard como Tarzán y la deliciosa Margot Robbie como Jane Porter, y que por lo leído en la sinopsis oficial, también parece una continuación de Greystoke, devolviéndonos al rey de la selva más aventurero y que podéis disfrutar en el siguiente avance.
Parece que volveremos a oír el característico grito del rey de los monos... se lo merece.
Nueva ilustración para el último disco de Los Perdíos, del amigo Pedro Quiroga... antiguo integrante de Mitad Sur, del que también realicé sus portadas.
Éste es el diseño que he creado para el cartel que anuncia la próxima edición del Festival de Cine de Terror en el Castillo, que se celebra todos los años en el Castillo de los Herrera del municipio cacereño de Arroyo de la Luz, donde se proyectan películas del género y además se emiten los cortometrajes seleccionados y ganadores del Tercer Concurso Internacional de Cortos de Terror que promociona el propio festival.
Un diseño minimalista que, sin embargo no fue la primera propuesta que presenté a Jero García, amigo y compañero cortometrajista, que está al frente de Destino Oeste Producciones (organizadora, junto con otras entidades, de la edición de éste año).
Las indicaciones iniciales eran que se viese el Castillo de los Herrera, dentro de un entorno terrorífico o fantástico al estilo de los clásicos carteles de la filmografía fantástique, y como Jero me informó que en el propio castillo había un viejo cementerio abandonado, me salió la siguiente ilustración, a la que titulé La novia cadáver, y que está inspirada en un cuadro realizado por mí previamente, basado a su vez en una clásica portada de la revista Tales from the Crypt, realizada por mi admirado Al Feldstein.
Ésta propuesta fue inmediatamente desechada por Jero García al considerarla demasiado elaborada y con un "estilo cómic" que no le convencía en absoluto. Me señaló que realizase la típica mano zombie saliendo de la nada y el castillo más pequeño para que pudiese caber toda la información que se añadiría al cartel.
Así que realicé la siguiente variación basado en el cartel inicial.
La verdad es que ésta versión a quién no convencía era a mí y ni siquiera la envié para su aprobación. Lo cierto es que tras poner todo mi empeño en la primera ilustración... ya no veía otra cosa que me convenciese. Reconozco que soy de los que se suelen llevar por su primera intuición y ya le cuesta abandonarla.
Finalmente me fuí a un diseño minimalista en extremo, donde se potenciase más la información presentada que la propia ilustración en sí y mostrase, aunque fuese silueteado, el castillo, condición que era indispensable que apareciese en el cartel.
El resultado final lo podéis ver en la primera imagen que ilustra ésta entrada.
Así que si queréis disfrutar de unas veraniegas noches de cine terrorífico, no podéis faltar a la cita.